Sobre

Enfermera. Docente desde 2006. Y una convencida de que aprender siempre empieza por entender.

Imagen de Naima Ruiz Naima Ruiz Farrouh

¡Hola, soy Naima!

Hay personas que descubren con el tiempo cuál es su vocación.

Yo tuve la suerte de encontrar la mía muy pronto.

Desde pequeña siempre he sido tremendamente curiosa. Cuando algo despertaba mi interés necesitaba entenderlo de verdad. Leer más. Preguntar más. Buscar respuestas.

Con los años descubrí que esa curiosidad tenía otra cara: explicar lo que aprendía para que otras personas también pudieran entenderlo. Y creo que, desde entonces, enseñar ha formado parte de quien soy. Mucho antes de dedicarme exclusivamente a preparar oposiciones ya daba clase. Mucho antes incluso de terminar la carrera de Enfermería.

Porque para mí la docencia nunca ha sido un trabajo más. Siempre ha sido una vocación.

Durante el bachillerato me formé e ingresé voluntaria como Técnica de Emergencias Sanitarias en un servicio de extrahospitalaria del municipio de Madrid. Aprendí mucho y pude, por primera vez, participar en algún proyecto docente. Ahí, de alguna forma, intuí que la enseñanza era un traje a medida para mí. En el año 2004 inicié la carrera de enfermería en la Universidad Complutense de Madrid donde estuve colaborando con la impartición de clases de la asignatura de geriatría. Nada más terminar mis estudios, comencé a compaginar mi actividad asistencial en atención especializada con diferentes empresas de formación, que me ayudaron a seguir creciendo personal y profesionalmente.

En esos primeros años, obtuve la titulación de experto universitario en urgencias y emergencias y, posteriormente, realicé un máster de dirección y gestión sanitarias. También me formé en soporte vital avanzado y en otras ramas del manejo del paciente crítico.


Una frase que me acompaña

Cuando era pequeña leí una frase del poeta Arturo Graf que todavía hoy sigue definiendo mi forma de entender la enseñanza:

- "Un maestro es excelente cuando, sin enseñar mucho, despierta en el alumno el afán por aprender". — Arturo Graf

Con los años entendí que esa era exactamente la profesora que quería llegar a ser. Porque un buen docente no es quien consigue transmitir más información. Es quien consigue que alguien quiera seguir aprendiendo cuando termina la clase. Y esa sigue siendo mi manera de entender este trabajo.


Formación y primeros pasos

Enseñar llegó antes que el título universitario.

Mientras me formaba como Técnica en Emergencias Sanitarias ya impartía formación. Poco después comencé la carrera de Enfermería en la Universidad Complutense de Madrid, convencida de que quería dedicar mi vida a dos cosas que nunca he sentido separadas: cuidar y enseñar.

Desde entonces he combinado ambas facetas durante años. La asistencia sanitaria me permitió seguir aprendiendo de la profesión.

La docencia me permitió compartir todo ese conocimiento con otras personas. Y las dos se han enriquecido mutuamente desde el primer día.


Experiencia

Muchas horas de bata… y todavía más de aula.

Llevo dando clase a profesionales de enfermería desde 2006. Durante años compaginé la asistencia sanitaria con la docencia, impartiendo formación continuada, cursos de postgrado, másteres y preparación de oposiciones por toda España.

Fueron años muy intensos. Semanas de más de 50 horas de clase y grupos que, en algunas ocasiones, reunían a cerca de 300 alumnos al día.

En todo ese tiempo he acompañado a miles de enfermeras y enfermeros en su preparación.

A lo largo de mi trayectoria también he participado en la elaboración de libros de preparación para oposiciones de enfermería publicados por CTO, Fuden y Elsevier. Es una parte de mi trayectoria de la que me siento especialmente orgullosa.

No porque publicar libros dé prestigio. Sino porque supone otra forma de seguir ayudando a futuros opositores a comprender lo que estudian.


Lo mejor de todos estos años siempre han sido las personas

Hay algo que me emociona especialmente cuando antiguos alumnos vuelven a escribirme.

Muchas veces no recuerdan una diapositiva concreta. Ni una pregunta de examen. Recuerdan las clases. Y casi siempre me dicen lo mismo.

Que estaban deseando que llegara el día de clase. Porque aprendían. Pero también porque se reían. Y eso, para mí, tiene muchísimo valor.

Creo profundamente que una clase puede ser rigurosa sin ser aburrida. Que se puede disfrutar aprendiendo. Que el humor y la cercanía no le restan seriedad al conocimiento. Al contrario. Muchas veces son precisamente lo que hace que una idea permanezca.


Así nació mi propia forma de enseñar

Con el tiempo fui creando mi propia metodología basada en la neuroeducación, la neuropsicología y, sobre todo, en algo que parece sencillo pero no siempre ocurre: entender.

Porque memorizar una respuesta puede ayudarte a salir del paso. Pero comprender por qué esa respuesta es correcta es lo que realmente permanece.

Durante años empecé a repetir una expresión en clase, casi como una broma: Di no al “modo ficus”.

Porque un ficus está ahí, absorbiendo información sin saber qué significa. Y eso era justo lo que no quería para mis alumnos.

Con el tiempo dejaron de ser mis palabras para convertirse en las suyas. Todavía hoy hay alumnos que me escriben diciéndome: "Naima, ya no soy un ficus". Y creo que no existe una forma más bonita de resumir lo que intento conseguir en cada clase.

Por eso, en Naima Formación no encontrarás una academia masiva. Encontrarás una persona. Yo. La que prepara tus clases. La que responde tus dudas. La que conoce tu proceso.


Por qué “recordar”

Para mí, aprender tiene mucho que ver con recordar.

Y quizá esto suene un poco rimbombante… pero la palabra recordar viene del latín:

Recordar

Y creo que ahí está una parte importante del aprendizaje. Porque cuando algo tiene sentido para ti, cuando entiendes por qué importa… es mucho más difícil olvidarlo.

Solo se puede aprender aquello que se ama

Y por eso aquí estoy

Preparando personalmente oposiciones.

Sin promesas imposibles. Sin asegurarte una plaza que nadie puede garantizar.

Pero sí con un compromiso: que entiendas lo que estudias, que tengas un método, que puedas preguntar y que no sientas que recorres este camino solo.

Porque una oposición también puede convertirse en una forma de volver a disfrutar aprendiendo.

Si crees que mi forma de preparar encaja contigo...